Errar, dicen, es humano; yo, por lo visto, soy demasiado humano. A decisión tomada, error emergente; a cautela provista, riesgo y coincidencia de deslave, simple y sencillamente estoy destinado al desatino, a los descontentos y a la Romántica labor de jean Val jan de mi propia vida.
He terminado por mesurar mis pretensiones, o mis obligaciones adquiridas a lo largo del tiempo como una elección, sólo que tampoco sirve para algo, la norma es no dar el ancho. Siempre y desde que he tenido memoria, he tenido la cobardía en la frente, el miedo y la cuplabilidad, el desborde y la pérdida han sido sello postal en mi avatar.
Tengo ganas de bajar los brazos, de cualquier forma, conmigo por lo menos, no hay mucha esperanza, ni fuego que se pierda.
No tengo camino. Ni veo cómo hacerlo.
Read more
Intimidades.
Por Luis Felipe Pérez.

No puedo evitar pensar en Enrique Vila-Matas cuando reparo en lo intimista de la escritura; entiendo entonces, que cualquier escritura habla de uno, tiene un ineludible carácter autobiográfico. Un matiz que se acentúa si pensamos en la existencia de escritos identificados como diarios, epistolarios, confesiones, apologías, biografías o autobiografías. En El mal de Montano (Anagrama, 2002) Vila-Matas apunta algunos de los elementos del diario o del recuento de la vida propia desde distintos puntos, tiempos o estados de ánimo; y cómo este ejercicio de escritura es un viaje para quien decide ponerlo en marcha: el recuento del pasado; resulta de esta práctica del sujeto, un objeto, al que llamamos obra.
El carácter íntimo de la escritura de una autobiografía se manifiesta en la pretensión de justificar los hechos, de ordenarlos, de darles coherencia en un relato. La autobiografía, para razones prácticas, se define como una vida escrita por el mismo que la vive, y siempre, como cualquier juicio, idea o adjetivo sobre uno mismo tiene un perfil de justificación y exposición. Es una nominación narcisista, el espacio idóneo para hablar de sí mismo; este espacio es un lugar íntimo en el que el sujeto, a solicitud vital, alberga libertad y deseo, calma y hecatombe, trasgresión y rebeldía; en pocas palabras, la multitud de estados de ánimo que un individuo es capaz de sentir y los más íntimos secretos que puede presumir de sí mismo cualquiera. En el espacio privado asistimos al olvido del exterior, a la liberación de cualquier incomodidad, es el camino a la calma y a la exaltación del sujeto.
La escritura se identifica con la introspección, con lo privado; siempre va ligada al secreto. Lo subterráneo tiene un carácter de desecho o de cloaca, de vergüenza y de intimidad; lo muy propio, lo que nadie sabe, lo que sucede cuando nadie nos ve, es la obra, la escritura es soledad.
La obra según Maurice Blanchot es la que hace corpórea la intimidad de quien la escribe, el espacio que violentamente despliega la mutua refutación del poder de decir y del poder escuchar. Esta disposición de escuchar y esta propensión a decir encuentra fines terapéuticos en la escritura; una especie de parte médico que resulta de auscultar cada parte de la vida propia desde el ahora. Esta revisión busca situar en qué parte de la catástrofe se está y quizá con ansias renovadoras, descubrir hacia dónde se dirige.
El resultado del proceso mencionado re-semantiza la noción de obra; de un carácter sustantivo, la obra literaria pasa hacia una forma de acción o de verbo. La obra es en este sentido, un obrar del autor con una connotación escatológica y biológica de desecho y de descanso: defecar. Se arroja lo fétido, un objeto vomitivo, y emprende el proceso de desalojo hacia la purificación. La obra se entiende entonces como construcción íntima desde una perspectiva siempre irónica y de ruptura semántica que ayuda a comprender el carácter renovador del hacer literario.
Si seguimos con la idea de la intimidad o del espacio privado desde donde se produce-deshecha lo escrito, el lugar en el que pienso para ejemplificar la noción es en el retrete y en su función terapéutica. En muchos sentidos, El Water estimula al alma lírica; es en este espacio breve, pero agudo en el que puede surgir la grandeza creadora del individuo, siempre enlazado a ciertas nociones de estreñimiento, esfuerzo, gemido y satisfacción: es el espacio propicio para dejar el polvo del camino.
Lo que queda de la obra es la salvación espiritual o el descanso. Es la posibilidad de ser otro o desentenderse de cierta carga (en varios sentidos ya explicados) que impide la aspiración de limpiarse. En este tenor, describir el tránsito literario se resume a esa estampa del hombre sentado con el gesto de tranquilidad (descanso si el esfuerzo ha sido extenuante), inmutable, directo a la contemplación; una rudimentaria imagen de desalojo y expiación. Por esto me ha llamado la atención el concepto de obra para Juan Goytisolo que queda mostrado en El sitio de los sitios (Alfaguara) con la imagen del Defecador, el profeta andariego que obra.

Read more

Sin espectativas.

Sin espectativas.
Por: Luis Felipe Pérez.


Hace unos días estuve en un restaurantito en medio de la Sierra de Guanajuato; Fue el primer momento, después de varios días, en el que me sentí algo tranquilo, esperanzado, pude estar de buen humor. Tengo casi un mes depresivo, a disgusto, de mal humor, en pocas palabras, insoportable. Me cayó la cuenta del presente, o del futuro, me cae mucho más de peso estar al final de una etapa sin tener el inicio de otra, simplemente sin espectativas.
Me abruman ruidosamente las distntias cuestiones sin importancia, y he demostrado en todo caso que, durante estos siglos de mala estancia en el mundo, mis diversas e incontrolables estancias en los distintos estados de ánimo, sin duda, un inminente terremoto. Hay mucho ruido, simplemente hay un rechinar de dientes de tehuacanazos, de posición fatal.
La visita al silencio o la placidez comprueba la ausencia de ésta durante el tránsito vital. Podemos pensar en Paul Ricoeur, cuando habla del detenimiento, o el distanciamiento, o en suma, del proceso por el que uno, como interpretante del mundo, estructuralmente adquiere distancia de lo vivido, del mundo de la vida. El detenimiento es la llave a la explicación y ésta es parte del proceso de comprensión. A mí la comprensión me parece una manera de ver el mundo; el proceso que describo aquí es una actitud de vida. Reflexionar -del o acerca- del mundo no es una solución, nunca pensar el pensar será la solución a cualquier problema práctico. El derivado de pensarse las cosas no es otro que una mole de frustraciones, ser conciente es angustiante, simplemente y sin tener que hilar más ejemplos, pensar mata, reflexionar tan sólo engendra dolor.
Distingo algunas cosas que hacen que la angustia me interese sin embargo: la posibilidad de ser. Como sea que se le vea, trabajar a palos la conciencia es simplemente fabricar la posibilidad de enfrentar el mundo. No es que sea malo no enterarse de algo en la vida, pero yo por lo menos, he ascendido al presidium a la experiencia; consdero a ésta como parte fundamental de cualquier psobilidad de algo en la vida; con la experiencia, la analogía, la asociación, el jucio, la sensibilidad. Con la experiencia y la reflexión, podremos pugnar por el precepto gadameriano que tiene la desaparición del prejuicio.
Comprobado está que mucho de la vida es por prejuicios. Hacer como que se vive, hacer como que se conoce, hacer como que se interpreta, es hacer como que se ha vencido los prejucios. La normalidad indica que no; que, precisamente por ello es que mucho del conocimiento del mundo es lo que es, un mero prejucio. No pienso para nada en prejucios morales, o religiosos, sino en plano general, un prejuicio que impide precisamente vivir, experimentar, en el que simplemente se está sin acceder a algún lado. Un limbo reconocido como posición fácil y cómoda, que presume además de ser la mejor: pusilánime y sin espectativas.
Prefiero aquello que ha consignado varias ocasiones Juan Goytisolo: "prefiero equivocarme por mi cuenta que vivir bajo consignas".
Read more

...

Todo fue desapareciendo, una sensación extraña de verme rechazado por los diversos círculos sociales, religiosos, morales, físicos; un año gris que pinta a paciencia y perseverancia.
Read more
 
Free counter and web stats