De Ángel González

INVENTARIO DE LUGARES PROPICIOS AL AMOR

Son pocos.La primavera está muy prestigiada,
peroes mejor el verano.Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingosen algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,orillas de los ríos,bancos públicos.
Los contrafuertes exterioresde las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.Pero desengañémonos: las bajastemperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben la caricia (con exenciones para determinadas zonas epidérmicas-sin interés alguno-en niños, perros y otros animales)
y el «no tocar, peligro de ignominia»puede leerse en miles de miradas.
¿Adónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,córneas torturadas,implacables pupilas,retinas reticentes,vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,de vaciar el alma de ternuray llenarla de hastío e indiferencia,en este tiempo hostil, propicio al odio.

1 Escrúpulos y jaculatorias.:

media luna dijo...

Éso jamás. Vaciar el alma sólo es considerable como alternativa, para llenarla de nuevo de primavera, de verano o de otoño. Es verdad que el invierno tiene mala prensa, pero cualquier estación es buena para amar y saltarse todas las ordenanzas.
Buena elección.
Abrazos

 
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