Los Perros en Irapuato.


Casa de Cultura de Irapuato y Colectivo Plataforma Presentan,
la publicación del momento: Los Perros del Alba

Casa de la Cultura, frente al jardín principal.
Viernes 24 de abril, a las 7 p.m..
Entrada Gratis.

Redacción/Colectivo Plataforma.

Las revistas son el termómetro de la sociedad, palabras más palabras menos se dice por allí. Pareciera una ramplona justificación para proyectos particulares y caprichitos de editores, escritores, reporteros, poetas y chismosos que no encuentran el sitio para publicar; que temen, al ver el umbral de una edición seria, no ser leídos. Cada grupo, de cualquier sector, siempre que se pregunta qué hay que hacer por la sociedad, coincide,
-debe estar comprobado estadísticamente- con que lo que hay que fundar es una revista. La historia de las publicaciones en México, Latinoamérica y Europa guarda entre sus anales millares de comienzos de este tipo. Aunque al día de hoy se han visto mermadas las producciones en papel, con aroma a imprenta, por el arrollador paso de los sitios web como los blogs. Revistas sobre religión, vinculación empresarial, proyección académica, creación literaria; órganos informativos de alguna universidad, botánica, autos, comics o portafolios de mujeres desnudas son socorridas abundantísimamente. Las revistas son la voz de lo inmediato, eligen lo que es digno para la posteridad.

El mediático tránsito de una revista evidencia un signo de los tiempos vertiginosos en los que sobrevivimos heroicamente, una garantía de que, en cualquier peluquería, mientras la estilista le tiñe los cabellos de rojo a alguna guapa, uno puede gastar ese tiempo de espera, viendo las fotitos, los encabezados voluptuosos o, quizá, demorándose un poco en la sesuda revisión a los horóscopos del mes en alguna publicación como a las que me refiero. Y entonces uno puede descubrir, con la mirada fija en los dibujitos de cada signo, el futuro de la novia, de los conocidos y de uno mismo. No es trivial que los mayores tirajes, por lo menos en México, los logre TV notas o TV novelas u Óoooorale. Giovanita y Gaby Vargas compartiendo lectores masivamente. Quién podrá negar sus lecturas de Corín Tellado, en cualquier Vanidades de las últimas décadas, que uno lee mientras esperaba a la amada en algún consultorio dental, ocupaba un baño ajeno o paseaba en algún sanborn´s de por ahí; quién ha podido evitar leer u hojear las revistas de decoración o de moda, o aquellas interesantísimas en las que las instrucciones para casarse son una fórmula infalible, mientras llega su turno con el notario. ¿Acaso habrá alguien que no haya visto surgir su educación sentimental de esta manera?

Los casos menos sonados se dan en los cafetines, por ejemplo (comienzo a sospechar que se trata de una táctica de aquellos editores, desafortunados y equivocados en sus menesteres, empecinados en dedicar sus esfuerzos a las publicaciones culturales, la promoción de nuevos valores artísticos y en los más extraños casos, dedicados a sacar a la luz una crítica de la sociedad). Uno puede pasar echándole un vistazo a este tipo de publicaciones mientras espera su cita que, por lo general, le informará la demora de una media hora, diez minutos después de haber llegado uno al punto de reunión. No queda otra cosa que buscar cómo pasar el tiempo. Los minutos en silencio parece pasan más lentos. Después de auscultar a los demás clientes, acabado el paneo sobre la decoración del lugar y, ante insistente mirada de las meseras con la carta, se busca la manera de pasar desapercibido, de ser nadie ante la espera. Siempre es reconfortante encontrar algo por hacer. Nunca cae mal tener la manera de estirar la mano a un librero chic y jalar la revista que más llame la atención; a los cafetines, no es que les interese la cultura, sólo que la regla por la que uno encuentra revistas de este tipo en estos lugares radica en que generalmente son éstas las que perviven bajo la norma de ser gratuitas.

Negarse a su lectura -un desinteresado vistazo-, más por una angustiosa e impaciente espera que por una curiosidad noble, es imposible. Allí está el sitio de revistas culturales, gacetas con reseñas de libros y diseños innovadores. Allí está la fisura por la que líquidamente se inscriben proyectos editoriales importantes, gracias a los que llegan tarde, el ocio y la pena de estar solo, las revistas se convierten en el eslabón salvífico ante la desesperación.

Imagino el triunfo de una publicación así cuando el que obligado por las circunstancias, en lugar de esperar a que su cita llegue, implora su tardanza para continuar en el maravilloso viaje de las revistas culturales; imagino el extremo. Aquel lector misceláneo se interesa tanto en la lectura y revisión de tal amasijo de páginas -con diseño y muchas letras y fotos espectaculares surrealistas- que hace girar su charla de esa tarde en torno a lo que ha leído hasta ahora y desde que aguardaba a su interlocutor; imagino un delirio: este lector, al pagar la cuenta, pide un permiso especial para llevarse la revista a su casa y tenerla como un objeto preciado a cambio de una frugal propina y una sonrisa. Ha descubierto algo que no conocía y le ha impresionado. Imagino, claro, que este lector, ha encontrado a Los Perros del Alba.

Anuar Jalife, egresado de la carrera en Letras Españolas por la Universidad de Guanajuato de la que es, además, editor y de la más alta estirpe, como se ha escuchado recientemente, junto con Javier Durán, excelente artista plástico y diseñador del concepto de los Perros del Alba, más un batallón de secuaces en esta punzante empresa nos presentan el Segundo número de esta publicación valuada como oro puro en el campo editorial por reconocidos escritores, intelectuales. Premiada por, entre otras instituciones El Instituto de Cultura de león, El Istituto Estatal de la Cultura de San Luis Potosí. Avalada por Ferias internacionales del Libro y apariciones en diferentes catálogos importantísimos, cuenta, además, con la venia de ese público lector ávido de proyectos importantes que dejen un buen sabor de boca, generen el interés y, sean, a una misma voz, el canto generacional que todos buscamos. Los Perros del Alba pues, revista trimestral, seña y signo de identidad, será presentada en Casa de Cultura de Irapuato, será, todos lo auguramos sin reparo, el suceso del mes. Este 24 de abril, a eso de las siete de la tarde, allí donde la feliz y joven tradición de las presentaciones se hace patente. La entrada será como nos gusta: de a gratis. A partir también de ese día, Los Perros del Alba, podrá encontrarse en la librería EDUCAL de Irapuato, el orgullo de por aquí.
Invita, claro está, María Font.

5 Escrúpulos y jaculatorias.:

Anuar Jalife dijo...

Quisieramos ser la revista que Luis retrata en este desmesurado y emotivo post. Nos vemos el viernes.

media luna dijo...

¡Enhorabuena! Cuando dentro de muchos muchos años caiga en mis manos un ejemplar de "Los Perros del Alba", recordaré tu presentación por encima de todo. Luego hojearé sus páginas mientras espero una cita tomando un café, y seguro entregaré una propina al camarero y una de mis mejores sonrisas para que me permita llevarme el ejemplar.
Nadie puede negar tus palabras tan bien escritas y descritas.
Mis respetos.

LSz. dijo...

Saludos Media Luna.

Es cuestión de un poco de paciencia, ya lo verás: Los perros del alba son La revista que todos quisiéramos leer.

Y, en serio, si quieres ejemplarse, sólo dilo. Ya te llegarán.

Saludos.

LSz. dijo...

Por cierto, el horario es a las ocho, estelar para los perros.

media luna dijo...

Lo digo, lo digo. Me encantan las revistas literarias!

 
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