
Anillado como un mono doméstico, clickeo acá y allá. Esto no es una lamentación, sólo es la recolección de evidencias. Pago caro mi irresponsabilidad. Ahora, sólo me devengo en formatitos excel, en regaños y reprimendas de mi supervisor-encargado o lo que sea a quien no he logrado convencer de que hago lo que me toca. Él seguro espera que yo vocifere y levante la mirada y me ponga furioso. Sólo asumo mi culpa, me guardo para otra ocasión mis quejas y me limito a asentir. Nunca he sido un ducho para esto de las órdenes, de la burocracia, del just to time. Mi corazón late, pero no hace TEC, TEC, sino, qué sé yo, punza a ritmo de canción de Sabina en la madrugada, junto al merlot que, últimamente, y sin falta, me acompaña. Soy un homenaje al funambulismo.
Read more