Seis estaciones. Etiopía es la mía. El vagón retacado, la banda algo violenta. He bajado la mirada y sólo espero a llegar. Preparo la embestida. Habrá que salir al estilo de aquí. He escuchado, eres o no eres. Me he quedado callado. Escucho una sonrisa y recibo un beso y un abrazo. Es Altaira. Estas cosas sólo pueden suceder aquí. En el centro del puto mundo, lejos de los sitios en los que alguien como yo, turista fascinado, se puede encontrar a alguien conocido, me he econtrado a alguien. Pudo ser, como ya me ha sucedido, en la terminal o en alguna librería, de cajón en la Basílica, pero en el subeterráneo aperrado, pero en un sitio en el que estaba por circunstancias, pero a las ocho de la noche de un día lluvioso, pero en el DF, pero en Etiopía -ni siquiera en Coyoacán- me he encontrado con alguien. Esto es parte de lo que me provoca algo.
Trabajadores de la música, ¡uníos!
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Recibir dinero por la música que haces nunca ha sido fácil. En una de las
cartas más antiguas que se conservan de un compositor, Claudio Monteverdi
se quej...
Hace 23 horas.

1 Escrúpulos y jaculatorias.:
Échale un hojo a ver que tal y luego me dices:
http://cuadernodefiliasyfobias.blogspot.com/
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