Soy extranjero. Provinciano. Visito sitios que no entiendo. Soy lento y lerdo y atino a mirar solamente. Todo un espectador de la vida cotidiana de otro mundo. Al salir del hotel aburguesado en el que me hospedo, al abandonar la no. 121 en la que no pude pegar el ojo, de pie, en la esquina del Parque Hundido, fumando como lo hace Ulises Lima, muy temprano, sobre todo lo humedecido por la noche borrascosa que ha pasado, imaginaba que encontraba a Octavio Paz y charlaba de cualquier cosa con su secretaria mientras el poeta daba caminatas alrededor. Simplemente repito, los pasos que los detectives viven. Alguie lo ha dicho ya, alguien ha dicho lo que se puede decir, me refugio.
Trabajadores de la música, ¡uníos!
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Recibir dinero por la música que haces nunca ha sido fácil. En una de las
cartas más antiguas que se conservan de un compositor, Claudio Monteverdi
se quej...
Hace 23 horas.

0 Escrúpulos y jaculatorias.:
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