La avenida despejada. La mente en blanco. El pie en el acelerador. Simplemente, todo astrológicamente embonó para un susurro triste. Sentí que todo había dejado de caerse a pedazos. Un nudo en la garganta, el clásico, casi imperceptible, gesto de lamento, la falta de todo: comencé la aspiración a desaparecer. Supe que todo se ha ido a la mierda y que estoy agotado.
¿Qué clase de ruco quieres ser?
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Entre los quince y los dieciocho años, a la gente de mi generación le dio
por concebir extraños seres mitológicos: por mencionar dos, el Oso Negro
que no d...
Hace 6 días.

0 Escrúpulos y jaculatorias.:
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