La avenida despejada. La mente en blanco. El pie en el acelerador. Simplemente, todo astrológicamente embonó para un susurro triste. Sentí que todo había dejado de caerse a pedazos. Un nudo en la garganta, el clásico, casi imperceptible, gesto de lamento, la falta de todo: comencé la aspiración a desaparecer. Supe que todo se ha ido a la mierda y que estoy agotado.
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Hace 2 semanas.

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