Mina, la de mi casa.

El fin de semana estuvo movido y pasaron cosas interesantes y dignas de contarse por acá. Sin embargo, hay algo que no me deja ser feliz y no me deja tampoco dedicarle la atención a enlistar, sugerir o narrar lo que un biógrafo local como yo está en responsabilidad de mantener al día --cual Pedro Camacho, el artista de los radioteatros--. Mi perra está enferma y no puedo pensar en otra cosa. No me llevo bien con ella, me ha mordido un madral de veces, pero me preocupa. Nunca hemos pasado una mañana juntos sin pelearnos, ella pela los dientes en son de ataque y ladra como lo oligofrénica que es, yo le grito malidicencias soeces, pero hoy me preocupa. La sacaba a pasear antes, muy de mañana, con el único objetivo de despertarla y de cansarla; no la paseaba porque me gustara o porque considerara sano eso lo hacía con afanes de rudeza y de didáctica del tirano: había que informarle quién manda. Un tiempo la sacaba cuando veía que pasaba alguna peregrinación por ahí porque sé que los "cuetes" le asustan. La sacaba para hacerla sufrir un poco. Siempre se repone de cualquier manera y guardo la esperanza de que esto suceda pronto, me preocupa. Ahora mi atención la tiene ella, toda. Mi perra es una cocker negra latosa y consentida. Mi perra se llama Mina y es soltera y virgen y se pelea con los hurracos que pasan por ahí, nunca quiso a sus parejas. Mi perra me tiene preocupado, le duelen sus orejas y debo darle de comer para que evitar que se mueva. Me tiene preocupado.

3 Escrúpulos y jaculatorias.:

media luna dijo...

Un escalofrío me ha ido recorriendo a lo largo del relato. No importa si el fin de semana resultó interesante. Sólo importa Mina. Sin embargo a medida que leí esa relación amo-perro, me parece más bien amo-esclavo, y me hace sentir una pena especial por ese hombre y ese perro. Tal vez le tenga un poco de miedo. Tal vez el cariño que le tiene le salve. Pero es que hay amores que matan.
Quizá si lo volviera a leer extraería nuevas sensaciones. A medida que se relee un relato o una poesía, pueden inspirar cosas diferentes. Esto es lo que mi primera lectura acusó, y he de decir que yo distingo, o al menos trato de separar el autor del protagonista. No sé si siempre uno inventa o cuenta. Cada cual tiene su forma de expresión y la tuya tiene algo que engancha. Dicen que sólo los que saben contar anécdotas pueden llegar a ser escritores.
Un saludo, y contestaré a tu comentario en mi blog. Sólo he tenido tiempo de leerlo y no me dejó indiferente.

samuel dijo...

los cocker son perros feos
lagañosos y con orejas esponjadas

pero sí
no hay peor cosa que darse cuenta de que después de todo sí queremos a la perra. Aunque sea cocker.

Marlén dijo...

Pobre Mina, ojalá mejore... Ya tengo blog, cuando puedas visítalo.

Saludos!

 
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