Vamos a la boda de la ex-novia


Me aplasté en una banca café a la entrada de un audiorio del que no recuerdo el nombre. Saludo y sonrío.Él esaba indignado. Allí me dijo Huchín, lucidísimo escritor y ácido ganador de menciones honoríficas:
-Que te llamen por teléfono para avisarte que te has ganado una mención honorífica en un concurso de cuento, ensayo o poesía es lo equivalente a ser invitado a la boda de tu ex novia. Henos aquí: en la boda de la ex novia.
[Aquí les dejo "La huella", una foto con el novio (Luis Miguel Estrada, ganador del X concurso lierario de la F,F y L de la BUAP) Al lado franqueándolo, L (sorpresa del concurso pues se le conoce como poeta y como crítco, pero como cuentista nadie lo hubiera imaginado) y EH (elocuente ensayista y conocido guitarrista de Epítome Platónico, grupo musical alternativo) galardonados, ambos, con menciones honoríficas -sin dinero de por medio-. Hay, dicen los que saben, algo rescatable de esta experiencia, si bien uno pierde la dignidad y, como hombre sin orgullo se presenta a las bodas (o a las premiaciones que no ha ganado y aplaude al que se lleva el cheque como si fuera uno), se bebe y se come lo que otro ha pagado, aunque sabe uno siempre que no va a la luna de miel. Je, Je, Je.
Al final, como en los concursos aquellos de Margarito Pérez, uno vuelve a intenarlo en la próxima oportunidad con el afán -decía uno de los jurados essa mañana- de ¡CORONARSE!.]
Sólo atiné a responder, quizá por consuelo o por presumir la plena ausencia de mi dignidad:
-A mí ni siquiera me llamaron. Plop!!!

12 Escrúpulos y jaculatorias.:

Cy dijo...

Ver coronar o ser coronado... Si bien la dignidad se puede perder de incontables maneras, a lo mejor el recibir una mención honorífica está dentro de las menos 'piores'.

Lucía dijo...

Cuento??? Cómo es eso?

Dejando de lado la engorrosa situación de la mención horrorífica... perdona, honorífica (sobre lo cual estoy totalmente de acuerdo contigo) ¿puedes compartir el dichoso cuento?

Digo, es que me ha dado curiosidad.

LSz. dijo...

Cy, quizá lo simbólico de asistir a estos actos es lo que lo pone a uno a pensar. Y sí, como dices, la dignidad es algo que siempre está en juego y a la baja. Resultan quejitas de niña perrucha pero sirven para divertirnos.

Saludos. Gracias por pasar.

LSz. dijo...

Lucía,

EN breve cuelgo el cuento acá. De hecho, ya existía desde hace años me parece. Es una entrada antigua, habría que buscarla.

Abrazo de curioso.

Anónimo dijo...

sigo esperando el momento de hacerte vibrar!!*

media luna dijo...

Muy bueno sí señor. Muy buena la comparación. Si es que no hay mejor cura que la risa.
Por cierto, yo también quiero leer el cuento. Esperaremos pacientes que lo cuelgues de nuevo.
Abrazos.

Alejandro Palizada dijo...

pues a postear el cuento o no?

LSz. dijo...

Anónimo,
comienzo a sospechar que quien me escribe es un deldo.

LSz. dijo...

AP,

Qué gusto verte pasar por aquí.

Lo del cuento, en breve. La hago de emoción nomás por rutina.

Eduardo Huchin dijo...

Te faltó decir que el agandallamos al novio una comida, para demostrar que no teníamos dignidad.

LSz. dijo...

Je, je, je.
Así comemos con el novio, y él paga.

Saludos Huchín.

LSz. dijo...

Media Luna, esta misma noche subo el cuento. Sólo tenía que conseguirme una computadora en donde estuviera el archivo original.

Chán, chán!!!
saludo de lunes por la noche.

 
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