Lunes

Tengo el aliento salado. Quiero apestar a whisky.
Ansío que me trague esta ciudad, las reumas y el ritmo cansino de esa provincia que es puro mal recuerdo se me despojen.
Deseo mirar un faro que no sea el puto copretérito. Exijo el presente.
¡Ábrete ciudad triste!, ¡devórame! 
Estoy urgido de aprender el camino de la indiferencia y el desarraigo.
Debe de haber por ahí otro sitio que no sea éste de retornos patéticos, de maléficas esperas en andén de pueblo, de palabras no dichas, de ambigüedades que atoran o trompican o detienen.
Quiero dejar de esperar ese momento donde los meseros confirmen que mi cita me ha plantado.
Ahora yo arrebato el lugar, yo soy el que no llega, el que no quiere, el que no dice sí. Soy ese otro que lo bombardea y lo boicotea y lo atropella todo.
Puede que el infierno no sea un mal lugar para ser, para estar, para lo que sea.
Pugno por el olvido. Me pronuncio por el destrozo, por romper, por sabotearlo todo.
Ni respuestas ni tensiones.
Pensé que no habría algo más patético que esperar un rato en un Mcdonal´s a que te manden a la pistola. Lo hay. Ese mismo sitio. Esa misma espera. No irse.

4 Escrúpulos y jaculatorias.:

Miguel Ángel dijo...

Ya lo sabes!

Siempre te criticaré, pero me duele más a mi que Ti.

Yan dijo...

¡Devóralo ciudad enferma! Que ni pío diga, que sus despedidas desaparezcan. On prie.

LSz. dijo...

¿Qué te duele más que a mí?¿que me critiques? ¿o ese aire de provincia que estorba?

LSz. dijo...

¡Que ni pío diga!

 
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