Vivir en el error. Una decisión egoísta

A veces pienso que uno no debería pedir el consejo del otro. Sólo compromete a lo pendejo a alguien que estaba pensando en comprarse un helado o un esquite. Uno los mete en encrucijadas dobles: primero, pensar en una posibilidad, luego exigirle que se interese en qué respondería si fuera uno. Es doble o triple compromiso al que, yo, particularmente, no podría acceder nunca. No sabría qué decir ni qué hacer, o si lo supiera, básicamente, condenaría al otro a equivocarse. El otro, se silencia, se pone "analítico", pero nunca penetra lo que le estamos diciendo. Lee las cosas de manera que la respuesta sea conveniente, conservadora; o, por el contrario, verdaderamente errónea, una caída al precipicio. En fin, el asunto es que me he ido por la libre casi toda mi vida consciente, desde la ida a la secundaria de mi elección o mi huída al seminario. Lo único que he hecho es poner entre la espada y la pared a gente que termina diciéndome qué haría tal o cual. O decir no sé. O si comenta algo que tiene en mente es algo ajeno a lo que uno trae en la mente o en el corazón. Lo que debería hacer, como siempre hasta hace muy poco, es decírmelo para mí mismo aunque tenga a alguien enfrente, verbalizándolo. Durante mucho tiempo no dependí de pedir consejo o de comentarle a alguien sobre qué debería hacer. Normalmente lo hacía o lo escribía en el diario. Luego, como la vida, las cosas se acomodaban circunstancialmente. Es decir, elegía lo que quedaba, no entre opciones. Ajá, nunca tuve tanto como para tener que elegir. Era una decisión valentona y al vacío casi siempre. No tenía opción de encabronarme por haber seguido el consejo de alguien; casi siempre que acudí a alguien con la intención de ver lo que me decía, yo no estaba tan de acuerdo en su perspectiva. Cuando recibí consejos chingones fue cuando no los pedí. En realidad obedecía, más que seguir un consejo. A veces me canso de seguirme a mí mismo y de confiar tanto en lo que veo, pienso o analizo. Pero también eso me quita el derecho de culpar a otros. Cuando me doy continuidad al menos yo debo responder contra mí mismo. No lo sé. Tengo unos meses pensando que necesito ser guiado pero luego me doy cuenta de que no. De que cada que le pregunto a alguien ese que me responde me da una respuesta que yo no seguiría. Mi gran asunto es que acepto, suscribo y la sigo. Luego, todo vale pito porque la resolución sale mal. Y sale mal pero lo que más molesta es que saliera mal por hacerle caso a otro y no a la intuición propia.

3 Escrúpulos y jaculatorias.:

Daly Koriander dijo...

anotado!

Anónimo dijo...

ji ji ji

Meiko Kaito dijo...

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