Presentaciòn.
http://www.el-heraldo-bajio.com.mx/leon/hoy/guanajuato/index.htm
La misma nota en dos periòdicos. Zaz.
Más Agenda.
Carteros.
Maitines.
Así, si es posible, cuando se es justo ¿hay que justificar lo que se opina? Cuando se justifica, afán normativo y necesario para cualquier opinión, argumento o hasta dogma ¿se justifica por sí mismo o porque se está atacando, de antemano, el prejuicio del otro? Es decir, cuando yo me pronuncio a favor de algo, con quien lo platico, parece ser necesario también afirmar o negar, cual juez omnipotente, no es posible No estar casado con algo, se considera al que sólo mira algo indeseable, un estorbo. La casilla de las opiniones indica que debe defenderse al extremo. No se puede sólo ser un espectador.
No siempre lo fui, aún recuerdo algún evento donde fui dogmático, pero actualmente soy un tipo que comenzó, desde hace algún tiempo, una misión de apertura incesante. Pienso, por ejemplo en Gadamer, y me evito los prejuicios. No sé si en mis enfrentamientos con la realidad me haga merecedor del juicio, pero lo que me interesa ante cualquier experiencia es vivirla. No hablo de una cuestión optimista, sino, por un lado, sensual y, por otro, racional. En pocas palabras, afrontar. Que los prejuicios no hagan mella.
Comento esto porque me he quedado sorprendido. Alguien me ha pedido vea una película con apertura. Eso quiere decir que la pinta que le doy es que soy de otra manera, que no soy abierto, y que puede herir mi susceptibilidad, ya sea moral, política o religiosamente dicha obra. Sin dejar de lado por supuesto, las reservas con las que me juzga reaccionario, reprimido y reservado. Me asombra un poco. Desde hace varios años caí en la cuenta de no confiar en nada. Me he vuelto un escéptico. Pero no uno reaccionario. Soy, como dijera el buen Monsiváis, voz autorizada para el uso del oxímoron, un escéptico creyente. Un Romántico que inevitablemente busca; un indagador sin objetivos, sin viaje vertical. Destinado por convicción a elegir el color salmón por lo que significa. Empecinado en deconstruir. En hacer metáforas.
Me canso muy fácil de mí. Me doy cuenta de lo redundante que puedo ser. Prefiero mitigarme. Siempre angustiado, prefiero callar. Y siento la mirada recelosa. Y sé que se habla. Y me entero de lo repulsivo y patógeno que soy. Y sé que se me considera apestado y soberbio. Y estoy consciente que muy seguramente no es prejuicio. Ante eso, la coraza. Me fundé un espacio íntimo en el que ni a mis heterónimos les digo lo que el otro piensa. Me busco la vida, no sin hierros, pero pensando siempre en parábolas tan ciertas como la de la paja en el ojo, y entonces soy mediático, defiendo poco a pocos.
Otro colega juzga y enjuicia: -especialmente para aquellos-. Me ha sorprendido lo fácil que es caer en el prejuicio. Tanto en las cosas pequeñitas como en cualquier situación. Todo se basa en la constante creencia del equívoco de otros. Creo que esto es algo más profundo, voraz e intangible. Tengo una culpa grandotota. A veces ni siquiera soy capaz de sostenerla y cada decisión me pesa. Me angustio tanto cuando veo indigentes. Me estremezco cuando veo viejos descuidados, con mirada cansada. Me preocupo tanto por los niños de barriga atiborrada de amibas. Y me resulta insoportable no estar en la posibilidad de hacer algo. Simplemente me desquicio. Me voy de bruces. Termino pasmado y sin otra resolución que la de la penetrante mirada sobre la realidad. Me lleno de lágrimas. Pero no basta. Llorar y tener compasión no basta.
Me resulta sin sentido este mensaje. Estoy, como bien dice el egipcio Alaa al Aswany, con la posibilidad de hablar y hablar y hablar. Pero nada más. Sostendré lo que he escrito aquí unos días. Luego, habrá que olvidarse y negar. Culpar al otro que escribe.
Agenda.
Miércoles 21 de noviembre de 2007. Facultad de Filosofìa y Letras Universidad de Guanajuato. 12:00 p.m.
http://www.inep.org
Jueves 22 de noviembre de 2007.
Irapuato, Guanajuato.
Colectivo Plataforma
Presentaciòn de Revistas
sapere aude, Nùme 4. "Los Años Locos".
Registro. Revista idependiente ganadora del apoyo Edmundo Valadez. "Narcotràfico".
Respuestas (voluntarias) a: Mi morada.
Mi morada es palpitante. Y desde hace un buen tiempo había notado que había una especie de archivo, biblioteca, en el caso, procesador, y "manager" de tareas, recuerdos, efectos, malestares, información útil, información ociosa; hay por ahí un sistema basado en los sentidos externos. Un sub-sistema que presume sus juicios ante la experiencia,-Está completamente tergiversado y aturdido por las múltiples experiencias a lo largo del tiempo-. Este sería, a mi manera, la parte fisiológica de la psiqué. Aquí asistimos, como pueden ver, al movimiento incesante del electrocardiograma vital, mejor conocido entre los hermeneutas como filling. Los hologramas y las imágenes, las ideas y los juicios; las actitudes y los sentimientos, etc... se producen debido a la constante convivencia entre todos los elementos. Es caótico y muy movido. y aún está la duda ¿Quién lo dirige? No lo sé.
Ahora que lo pienso, creo que mi morada exige mucho Oxigeno, mucha Actividad y profunda Sensibilidad. Debe haber mañanas lindas, por lo que la mirada, y su poder femenino de mandar a capricho, debe atraer a mi mente (esta casa mutante, también a capricho) viento. Sol. Respiración Profunda. Música precisa. Debe haber tardes descansadas, tazas de café o un tempranillo que dé algo de sabor. Las noches en mi morada son lectoras. Son de espera. Son mironas.
Esto es lo que imagino que sería mi morada; aunque creo firmemente en el maestro de Konisnsberg y en Bob Esponja. Así que puede el lector obviar lo que ha leído párrafos atrás y darse a la tarea, ya sea de leer acerca del Esquematismo Kantiano, o en su defecto, permanecer en la espera de la hora que los canales para niños rueden el capítulo en el que la mente de Esponja Cuadrada plantea una de las frases más célebres que he escuchado en los últimos tiempos: -Eres la invención de tu mente para tratar de explicar lo que eres, Pero en realidad no existes-.
Este post es fruto de un reto. De una cadena entre los blogs. por lo que me doy a la tarea de incluir a cinco participantes más. Esperemos que este intento se vuelva monumental. Jo.
La pregunta a responder, si es que deciden aceptar su misión es:
¿Cómo sería tu mente si fuera una morada?
¿Lo sabes?
Alejandro Palizada?
Anuar Jalife?
Funámbulo?
LLorch?
Gina?
Yo la conocí en Cuévano.
Recuerdo cuando nos conocimos. Era quizá en uno de los eventos más sui géneris de la camarilla literaria que comandaba Luis Palacios hasta esas épocas. Norma Angélica recién llegaba y gozaba de un prestigio interesante: era la maestra de Estudios Literarios. La Generación de Medio Siglo, junto a Ignacio Solares fue todo un hit. Las tesis de los años que siguieron a esos años fueron claramente influenciadas por la labor de aquella maestra jalapeña. El evento era uno de los múltiples intentos del profesor Palacios por estableces una red de Estudiantes y Maestros de literatura en la República. Ese deseo es de muchos, el mérito sí que debe reconocérsele a él. Los recursos de la Universidad de Guanajuato eran espléndidos cuando se trataba de agazajar a nuestros visitantes. Hotel de lujo, comidas cubiertas, eventos y conciertos; también había mesas de trabajo y conferencias acerca de temas curriculares o muchas de las más veces, acerca del Quijote y su tumba en Cuévano, por supuesto.
Samaguey y Omar dominaban el panorama. Aquella ocasión me colé en la fiesta por estar ahí. Simplemente por aparecerme a un evento al que nadie tomó como importante. Era un metiche. Por supuesto, yo no iba a confesarlo al momento y me repetía constantemente, como Fitszgerald, "les juro que sí me invitaron". Fui secretario de varias juntas. Paradójicamente en aquel entonces no era ágrafo. A parte de escribir en estas fiestas secretas y de logia, escribía cuentitos anecdóticos sobre mis super paseos rumbo a mi primera casa en Guanajuato; poesía a la noche y a la juventud; hasta quejas sobre la comida o lo feliz que era aun siendo podbre, como Heminway.Siempre fui un insolente, así que consideraba que me merecía la cena gratis.
Después de la cena, como suele suceder en Guanajuato, y con las dádivas universitarias en restaurante de lujo, bebimos a granel. Jarras y jarras de cerveza, una tras otra. Me sentí en las bodas de Canaán. La fiesta tenía el mejor vino al final. Matilde era la directora de la Facultad de Letras allá en Zacatecas. Ricardo Cartas, aunque apenas comenzaba su carrera, ya hacía esperar cómo se desenvuelve ahora, era un ilustre miembro del Ultracostumbrismo (otra secta secreta como los Shandy). Ahora que lo pienso, quizá Cartas, el cuentista, era tan sólo n espía de esos ultracostumbristas.
Me encontraba fascinado. Era el estudiante impetuoso que almacenaba una a una las experiencias de camarilla literaria de calibre ibargüengoitiano. No faltaría, más tarde, por ejemplo, que algún alto funcionario se meara sobre monumentos de personajes ilustres cuevanenses. Hay recuerdos vagos. Seguro que estoy inventando las propias memorias. Pero me emociona aún. Sonrío.
Lilia aparecía como una mujer del medio. Una intelectual conocida. Apenas hacíamos aparición en algún bar y podíamos notar cómo nos reconocía toda la sociedad universitaria. Ya entrada la noche, en aquel bar iconoclasta llamado antigüamente Rocinante, terminé haciendo el ridículo con sones y esas cosas que exigen ritmo. Estaba algo borracho ya. Era de madrugada y recuerdo las primeras palabras que Lilia me diría, no serían las últimas, ni tampoco sería distinto el tono a lo que siempre dice con aire de oráculo. Seguro ella no lo recuerda. Es muy posible que yo lo inventé en esta alegoría juvenil y especule acerca de la particular forma de "aconsejar" a las mentes jóvenes ávidas de conocimiento; también cabe la posibilidad de que el momento se haya perdido en la memoria debido al vino que esa noche bebimos. Entre su característica risilla altanera alcancé a escucharle una recomendación literaria. -Lee el extranjero-. Dijo. Contesté al instante. Lo leo, de hecho.
Leía a Camus con avidez por aquellos días. Había amalgamado mis lecturas existencialistas, Camus y Sartre, con el sound track de mi vida en ese momento: escuchaba asiduamente a José Alfredo Jiménez. Una combinación interesante. Lilia, sin embago, apareció en la escena como un referente. Digamos que era, lo es aún, un privilegio tenerla entre la lista de conocidos.
Al semestre siguiente terminó siendo nuestra compañerita en los cursos de la licenciatura. Pulverizó algún escrito que presentara yo para clase. De ahí, me hice ágrafo irremediable. Temí ser exhibido como esa mañana. Pasaron los años y los ciclos terminaron. Tomamos todavía algunas asignaturas juntos y algunas cervezas también. Apareció la rusa. Lilia opinó que merecía lo que me estaba pasando. Sufrí mucho. Finalmente logramos titularnos, como es claro, yo con muchos más problemas que ella, que ostenta su Cum Laude; mientras que yo, como todos sabemos, ab magistrorum pietate. Han pasado los meses. Lilia ha recibido un Premio Literario: El premio Nacional José Revueltas 2007. Se agradece el reconocimiento a quien sin duda se lo merece.
A Lilia Solórzano Esqueda, Licenciada en Letras Españolas y recién Ganadora del Premio Nacional de Ensayo José Revueltas, la podrán escuchar en el III Encuentro Nacional de Ensayistas Tierra Adentro.
"Literatura como arma ideológica.
28 al 30 de Noviembre.
Foyer del Teatro Juárez (Guanajuato, Gto)
Saludando con sombrero ajeno:
15 de octubre de 2007 Luis Omar Montoya Arias Historiador egresado de la Universidad de Guanajuato
Correo: puropadelante01@yahoo.com.mx
Los Tigres de Rosa Morada Sinaloa
Los Tigres del Norte son los reyes del corrido de gomeros y de la música norteña. Son las estrellas que perduran, son los representantes de la clase obrera en México. Sus discos se venden por millones, sus conciertos están abarrotados de gente y sus corridos forman parte de la memoria colectiva del pueblo mexicano. Elijah Wald I.- No es un hecho fortuito que los Tigres del Norte, el compositor Paulino Vargas Jiménez, la historia de Lamberto Quintero y el nexo del ánima Malverde con el narcotráfico hayan surgido en la década de 1970, caracterizada por la violencia reinante en el estado de Sinaloa: son hijos de su tiempo. II.- El éxito de los hermanos Hernández Angulo se dio, en gran medida, porque las condiciones sociales estaban dadas para que incursionaran con historias de narcotráfico, como Contrabando y Traición y la Banda de Carro Rojo. La violencia que reinaba fue un factor determinante para su impacto y trascendencia social que todavía guardan; además de la presencia de la mujer como personaje activo en el tráfico de estupefacientes, lo que representó un giro de ciento ochenta grados en el abordaje de este fenómeno social por parte de los compositores, reflejando en pocas líneas una realidad a través de un medio de comunicación popular como lo es el corrido. III.- Contrabando y Traición, fue interpretado y llevado a grabación por los Alegres de Terán de Tomás Ortiz y Eugenio Abrego, aunque fueron los Tigres del Norte quienes dieron total trascendencia a esta historia, marcando pauta indiscutible en la escritura del corrido de gomeros en la década de 1970. Era un reflejo de la realidad social que se vivía, teniendo como principal argumento la violencia y el tráfico de drogas. IV.- Fue en 1968, que Leonides Márquez, empleado de la oficina de telégrafos en Mexicali, consiguió a los hermanos Hernández un contrato para participar en los festejos de la Independencia de México en San José, California, Estados Unidos. Les arregló pasaportes, les logró trabajo por tres meses y una petición del gobierno norteamericano para laborar en las prisiones federales. V.- Luego de cumplir sus compromisos con la caravana a finales de 1968, los Tigres querían regresar a México porque extrañaban la familia, no se acostumbraban a la comida y no dominaban el inglés, pero el promotor Manuel Morales los convenció de presentarse en El Paseo de las Flores, donde todos los domingos organizaba eventos para latinos. VI.- Al término de tres meses, los Tigres se volvieron ilegales y así permanecieron trabajando dos años, tocando los fines de semana en restaurantes y fiestas particulares. Hasta que un día conocieron a Arturo Walter, empresario originario de Manchester, Inglaterra. Gracias a él, consiguieron su primer contrato con Fama Records, invitándolos a cambiar sus instrumentos acústicos por eléctricos. El empresario inglés se percató de la importancia de los hispanos en Estados Unidos, dedicándose a buscar talentos que interpretaran en español. Fue así como grabaron su primer álbum, mismo que se intitula: Juanita la traicionera (1968), que no tuvo distribución en México. VII.- Para 1972, los Tigres habían grabado cuatro discos: Juanita la traicionera (1968), La Cochicuina (1969), Cuquita (1971) y El Cheque (1972), dándose a conocer en gran parte de California. Posterior a estas grabaciones, Jorge Olegario Hernández Angulo fue a un night club de Los Ángeles, en compañía de Arturo Walter El Caminante. Ahí vieron actuar a Jo Flores El Avileño, intérprete de origen mexicano que se hacía acompañar de un mariachi y que incluía en su repertorio Contrabando y Traición. A Jorge no le gustó el estilo que le daba la música vernácula, por eso decidieron recrear la historia acompañados de acordeón y bajo sexto. VIII.- Los Tigres lo grabaron en 1973, pero fue hasta el siguiente año que Discos Gamma (hoy BMG), a través de su serie golondrina, lo distribuyó en México. Posterior a éste, vino su consolidación con La Banda del Carro Rojo. Ambos corridos son bastiones en la temática que hemos denominado de gomeros, junto con Carga Blanca (1940) y La Canela, interpretados por los Alegres de Terán. Además de Contrabando de Juárez y Carga Ladeada de los Broncos de Reynosa. IX.- Contrabando y Traición se incluyó en el quinto disco de los Tigres, significando su carta de presentación entre la población latina de los Estados Unidos, y entre los mexicanos al sur del Bravo. Camelia significó la primera historia que dio un papel preponderante a la mujer en el tráfico de enervantes, es ella quien desempeña el rol protagónico, algo totalmente novedoso por aquellos años. Ahí radica el cambio, en el impacto social que tuvo, a partir de ella comienza el auge de la mujer gomera, apareciendo nuevos corridos inspirados en los versos de Ángel González, como Pollitas de Cuenta de los Incomparables de Tijuana. “Los Tigres del Norte lograron romper la barrera de la música de pueblo, entonces considerada corriente; personas de otras clases sociales comenzaron a escucharlos. En las discotecas tocaban Contrabando y Traición, dándose la apertura total en el sur de México. Las historias de gomeros, son de Culiacán y de los Tigres. No podemos entender la historia y la trascendencia del narcocorrido sin ambos.” X.- Para 1974, pocas estaciones radiofónicas de la Ciudad de México difundían las historias de gomeros, fue entonces que el empresario Oscar Mendoza inició con la promoción de Contrabando y Traición, al poco tiempo el corrido se hizo popular en el altiplano central, al grado de no faltar en reuniones sociales. Por eso tomaron la decisión de grabar inmediatamente la historia de Lino Quintana, en el mismo año. Ésta década significó la incursión del corrido de gomeros en todo el centro del país, por ser narraciones cercanas a la realidad difundida por los medios masivos de comunicación, principalmente la televisión, problemática que fue abordada en el apartado anterior sobre el contexto social de la década de 1970. XI.- Además de los Tigres, trascendieron los Broncos de Reynosa, los Alegres de Terán y los Doneños. Lo anterior explica, según don Margarito Calero Martínez, el por qué en la década de 1970 el corrido de gomeros y la música norteña comenzaron a despuntar en el bajío mexicano, figurando agrupaciones como: los Regionales del Bravo, los Troqueros, los Hermanos Banda de Salamanca, los Hermanos Quintanilla y los Madrugadores del Bajío, por mencionar algunos ejemplos. Sin olvidar el papel que desempeñó Felipe Valdés Leal, erigiéndose como promotor de la música norteña y del corrido de gomeros en la Ciudad de México, a través de los Alegres de Terán, principalmente. XII.- Contrabando y Traición no es la primera historia de narcotráfico que grabaron los Tigres, antes habían llevado al acetato un corrido de Manuel Valdés, titulado Carga Blanca. Anterior a ellos, los Hermanos Bañuelos (1930), los Madrugadores del Valle y los Pingüinos del Norte relataron el problema migratorio en: Yo me vine de mi tierra, El deportado, El lavaplatos y México – Americano. Tampoco fueron los primeros en grabar una historia de gomeros, antes lo hicieron los Alegres de Terán. A pesar de ello y de muchos, los Tigres han tenido la virtud y la fortuna de ser sinaloenses e impactar la memoria colectiva de su pueblo; sólo ellos han sido capaces de difundir internacionalmente las historias del narcotráfico mexicano, como Camelia La Texana y Teresa Mendoza La Reina del Sur. XIII.- La composición de Ángel González fue grabada por los Tigres cuando el narcotráfico disfrutaba uno de sus más grandes momentos de bonanza; el tráfico de sustancias prohibidas era cotidiano y hasta cierto punto normal en Culiacán, por eso tuvo tanta penetración la historia de Emilio Varela. Representó la narración de un suceso que repetidas veces aconteció por aquellos lares. Imaginemos el impacto que tuvo la historia en la década de 1970, donde una mujer mata a su hombre a causa de una traición amorosa vinculada con el tráfico de marihuana, quedándose al final de la trama con todo el dinero, situación inaudita, sobre todo por la sumisión y servicio que la mujer tributaba al hombre, en algunas regiones de México. XIV.- Contrabando y Traición es una historia inventada, los nombres son verdaderos, pero la trama en su conjunto no lo es. El compositor visitó Los Ángeles, California, donde conoció una mujer de nombre Camelia, que por supuesto no era texana ni gomera. En cuanto al personaje de Emilio Varela, lo incluyó por ser familiar suyo, pero no conoció a Camelia ni tampoco fue delincuente. XV.- La mujer es propuesta como líder mafiosa, no como objeto sexual del hombre; a partir de este corrido se le otorgó un papel protagónico a la mujer en la escritura del corrido de gomeros. El compositor Ángel González tuvo la capacidad de crear una historia que trastocó por completo la forma de concebir el corrido; existe un antes y un después de Contrabando y Traición. Antes de él, algunas historias de gomeros difundían mensajes moralizantes sobre el tráfico de sustancias ilícitas; hablaban de gallos jugados, de plebes con mucho valor, de toros que ostentaban el poder y que no lo compartían con nadie, mucho menos con una mujer. En su momento fue una propuesta revolucionaria que no se había planteado anteriormente. XVI.- Luego del éxito, el empresario Arturo Martínez compró los derechos concretando el filme en el año de 1975. Toda la trama se desarrolla en Río Grande, Texas y los actores principales son Ana Luisa Pelufo y Valentín Trujillo. XVII.- Comparto con el lector las opiniones vertidas por Jorge Olegario Hernández Angulo, a un servidor, en una larga entrevista que tuvo lugar el sábado 31 de octubre del 2005, en el Hotel Lucerna y en el Foro Tecate de Culiacán, Sinaloa, en la que destacó que el corrido expresa los triunfos y la lucha diaria del pueblo contra las injusticias cometidas. Está consciente que los Tigres cumplen con la función que antes desempeñaron otros juglares, pero la diferencia radica en que “nosotros entendemos las historias que cantamos, porque las vivimos por muchos años: somos continuadores de una tradición auténticamente mexicana. El sinaloense vive su corrido y los agentes externos tratan de entenderlo, es una gran diferencia”. El legado de los Tigres del Norte radica en la variedad de temáticas que abordan sus corridos, en el vigor, en la actualidad y en la vigencia de sus composiciones. XVIII.- La música de los Tigres del Norte es una visión contestaria a la historia política oficialista de 1970 a la fecha; hablar de los Tigres es referirnos a un símbolo de la mexicanidad en los Estados Unidos, unificando en torno a su música grandes conglomerados humanos latinoamericanos que se identifican con sus historias. Si el corrido mexicano sigue vigente trascendiendo fronteras políticas –literalmente en todo el mundo- es gracias a los Tigres del Norte.
Literariedades.
El camino de Günter Grass
Por: Luis Pérez.
Desde hace algún tiempo había querido hablar de Günter Grass. Había tenido que posponerlo debido a cuestiones que no tienen importancia o que han debido aparecer antes. Pero era inevitable hablar por fin de uno de los escritores imprescindibles para la literatura mundial. Un emblema del siglo XX. Autor de una obra monumental que se ha extendido a lo largo de los años y que ha provocado polémicas, paráfrasis teatrales y obras dignas de tener en la filmoteca personal. Mi acercamiento a la obra de este autor alemán fue debido a un diario que en su suplemento cultural de septiembre publicara una serie de artículos que hablaban desde diversas miradas. Juan Goytisolo, por su parte, habla desde la visión del autobiógrafo. Defiende, fiel a su costumbre de líder moral de los vituperados, al escritor que trabaja su propia imagen, su monumento, su justificación. Agrega, además, haciendo alarde de su experiencia de memorialista, que no se puede considerar como una cobardía al proceso evolutivo de cada quien llevado a la escritura. No es trivial, pues se acepta dentro de la teoría sobre autobiografía, que el individuo llegue a cierta edad y, en actitud revisionista, camine sobre las huellas propias, no para jactarse del pasado, sino para comprobar aquello que es, es decir, lo que lo hace ser: la experiencia, la vida.
Un artículo más se ocupa de defender al autor. Lo hace mucho más seducido por el personaje emergente de la obra. El defensor cae en la trampa literaria y se convierte en un fanático más de la imagen, del Günter Grass de papel. Ni nuevo ni sorprendente lo sucedido con la opinión anterior; al contrario, finalmente se comprueba que la palabra seduce y provoca juramentos de verdad acerca de una ficción.
Me centro, en primer lugar, en la polémica que provocó la última publicación del autor, Pelando a
La propuesta del autor es concreta: “mi propósito era el del cazador: tentar, seducir, llevar hacia algo.”[4] En resumidas cuentas, tenemos a un lobo encubierto en la piel de un cordero. Y más allá del niño que no quiere crecer porque el mundo adulto no es digno, la cerrazón viene planteada, a mi parecer, desde el dilema que se convierte en resolución acomodaticia. Sospechosa sí; y también sugerente, ser el observador empedernido de la realidad. Ser el testigo, quizá el profeta. En esta última afirmación aventuraré una mera especulación al respecto: el tambor de hojalata le sirve a Óscar para adquirir proporciones mesiánicas, por ser el tocador del tambor. El instrumento ruidoso que hace las veces del canto. El tamborilero es un Orfeo, que se aferra a “su canto” mostrando la luz, viendo la realidad si reglas, sin moral, simplemente como es: si se puede confiar en la objetividad de un niño, esta obra es una muestra tangible de ello.
En la novela hay recursos literarios interesantísimos. Mencionaré uno que llama poderosamente mi atención: quien dicta la novela es un viejo, en un hospital. Es el marginal, el olvidado. A su vez, la narración se trasporta, como Sherezzada suele dotar de voz a un Simbad o a otro, hacia la voz de Óscar en primera persona, y a un dictado de conciencia que aparece en la acostumbrada voz narrativa del narrador omnisciente, que finalmente nunca deja de ser ni Óscar, que lo sabe todo, ni el huésped del sanatorio, que es con el que comienza la narración; ni con aquella extraña voz impersonal que comparte el hilo de la novela con el niño, recurso excepcional, pues quién más amoral (no por ir en contra de las reglas, sino por, precisamente, no tenerlas aún) que la personificación del infante: inocente, limpio, veraz.
Es interesante que Grass sea uno de los autores más mencionados de los últimos tiempos. Es uno de los clásicos actuales, y por ello, le pertenece el mítico renombre en cualquier charla de café, discusión literaria o política, en pocas palabras, un escritor que es noticia, quizá, de culto. A estos intelectuales, generalmente se les cita a diestra y siniestra, pero jamás se les lee, es la condena a la que están destinados. Se une a esta camarilla que forma una lista casi interminable de intocables que se mantiene desde el mismo Cervantes hasta Kafka o García Márquez, de los que se sabe el título de su obra más famosa, y de los que la mayoría de los que piensan saber de qué va no se acercarán nunca a leerles. Son un rumor, una especie de lugar común, en este caso, para demostrar la cultura de cada quien. Pero estériles, redundantes, sólo eso.
Hace días.
Para Lilia Solórzano Esqueda por Anagnórisis: El territorio de la reconciliación.
Yo la conozco. Jo.
Felicidades.
Habría tantas cosas que apuntar al respecto. Pero es noche y es día jueves.

