Miradas en la provincia

He meneado el culo por las calles hechas ruina de la ciudad. Debí saltar entre hoyos y boquetes que las máquinas a fuego del sol de primavera taladran toda la mañana. He caminado por la fresópoli. Acostumbré tanto mi mirada a esta ciudad chaparra que es difícil dejar de verla cada vez, que es imposible no sentir cómo se revolotea en mi memoria el paso que solí dar durante los años por aquí o por allá, que resulta hasta risueño recordarme a prisa o con una calma como la de hoy y registrar las suelas que pisaron esta acera, que cruzaron esta calle, que renegaron por este otro bache. Y mi mirada se posa en ese ritmo casi lento y atascado que, ingratamente, sentía me asfixiaba. Es presuntuoso, pero hoy, le sonrío a la tarde que me ve apuntar estas notas mientras consumo cansina y confiadamente este café, ya frío, mientras la chica que atiende me pregunta por cuarta vez si se me ofrece otra cosa. No. No hay otra cosa que se ofrezca. he comido, de nuevo, los frijoles de la casa; no, no se ofrece otra cosa, he sonreído mientras repetimos las mismas historias mi madre y yo; no, no se ofrece nada cuando el hermano mayor le hace a uno el desayuno sin ppreguntar; no, no se ofrece otra cosa cuando, con gusto y por la calle principal se recoge el abrazo de los amigos de mi padre, se recoge la sonrisa de la voceadora de otros tiempos, se recoge el acrisolado gesto de bienvenida de la viuda del 345, se recoge la vuelta momentánea a la casa materna.

6 Escrúpulos y jaculatorias.:

media luna dijo...

Sencillamente me encantó. Creo que está escrito con los ojos del corazón. Ese que es capaz de saltar todos los hoyos y boquetes de las calles para llegar a lo verdaderamente auténtico. Para llegar a lo que verdaderamente merece la pena recordar.
Está claro que además de tus crónicas y tus opiniones y tus citas, escribir es lo tuyo. Lástima que no lo hagas con más asiduidad.
Un abrazo.

LSz. dijo...

Siempre hay una mirada y un dónde se pose. El problema es la constancia de dejar aquello que se mira en letras. Me prometo a mí mismo, siempre, lo mismo.

Un abrazo de retache media luna.

José Antonio dijo...

No. No se ofrece nada más que esa mirada que lo recuerda todo al ir caminando por calles hechas ruina. ¿De alguna manera, puedes ver, mi estimado LF, que la ruina siempre atrae en su vastedad?.

Te trascribo una frase que un conocido poeta radicado en Celaya dijo en cierta ocasión y que además es necesario decirlo, se ofrece la ocasión: "Algunas veces hace bien al corazón regresar al hogar".

Saludos de viajero

LSz. dijo...

Así es, algunas veces hace bien regresar.

saludos de hombre en casa de su madre.

Anónimo dijo...

Se percibe el hombre. Hermoso regalo para una lectora que disfruta tu voz tan peculiar. Saludos. AR.

LSz. dijo...

Mi voz peculiar te abraza mi querida A

 
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